lunes, diciembre 31

El Gran Oriente y el derecho a la vivienda digna

Reproduzco más abajo el comunicado del Gran Oriente de 17 de diciembre último. He hecho la traducción ajustándome al texto y coloco también en este espacio el video correspondiente, éste en riguroso francés, editado por la Obediencia y revelador del gran esfuerzo de modernización que se viene realizando en esta organización nuestra, digna heredera de aquel trabajo masónico que se hacía en España hace ya tantos años y que, felizmente, vuelve a estar de nuevo presente entre nosotros.


¡La vivienda es una de las condiciones básicas de la dignidad humana! También es la expresión de que los esfuerzos realizados desde hace años pueden resultar ampliamente insuficientes; pues no han permitido asegurar el respeto mínimo debido a los millones de mujeres y hombres , constituyendo así un obstáculo a su desarrollo.
La crisis desencadenada en torno a la vivienda alcanza hoy cotas insoportables.
Más de tres millones de personas viven en condiciones inaceptables y el volumen de desahucios ha aumentado casi un 22% en los últimos cinco años, dentro un un contexto de incremento constante de los alquileres.
¿Cómo no reaccionar con indignación frente a una situación que se mantiene en nuestras sociedades a pesar de que éstas producen continuamente riqueza?
Comprometido con el proyecto humanista, el Gran Oriente de Francia llama a la mobilización de todos en torno a esta prioridad.
No basta con meros gestos de carácter simbólico.
Con esta idea, el Gran Oriente de Francia organiza, el jueves día 20 de diciembre de 2007, una mesa redonda sobre el tema "La vivienda, ¿es un derecho?, que reunirá a muchos de los principales actores que intervienen en el mundo asociativo -Los Hijos de Don Quijote, Derecho a la Vivienda, Emmaús, Médicos del Mundo y la Fundación del Abad Pierre- junto con el Gran Maestre Jean Michel Quillardet y otros representates del Consejo de la Orden.
No se tratará únicamente
No se tratará únicamente de pergeñar un estado de la situación sino también de buscar respuestas rápidas y estables.
Condición de la dignidad, ejemplo magistral de solidaridad, el derecho a la vivienda es más que nunca el fundamento mismo de todo proyecto humanista y republicano.

domingo, diciembre 30

La celebración

Anteayer me acerqué a la Iglesia de San Isidoro para coger un pasquín de los que anunciaban una manifestación para el día de hoy, en Madrid, en apoyo a la familia cristiana, que se ve que anda muy acorralada con tanto laicista radical suelto. Desgraciadamente no pude enterarme de mucho. Supe, eso sí, que no se trataba de una manifestación sino de una "celebración". Matiz importante. Los unos "se concentran" (recordad la Plaza de Oriente), estos "celebran"... Sólo el rojerío ateo se manifiesta y provoca desordenes callejeros (no puedo olvidarme de aquel asalto al Corte Inglés de no sé dónde en el que un barbudo "sans coulotte" se escapó con un jamón ¡Qué imagen tan patética! Y seguro que no supo escoger y se escapó con un Navidul de bodega).
Pero volviendo al pasquín, digo que no pude enterarme de gran cosa porque el reverso no decía nada; y en el averso sólo se anunciaba lo de la celebración de apoyo y la actuación estelar, retransmitida vía satélite, de ese hombre al que le gustan tanto los sombreros y gasta unas túnicas carísimas.
Esta tarde he visto varios telediarios y la página digital de algún periódico. Hasta en el sitio de la emisora eclesial he entrado. Pero no acaba de quedarme muy claro para qué era esa manifestación. Según el medio, dicen que había miles, cientos de miles, un millón, millón y medio, y hasta dos millones. Pero no acabo de comprender qué es lo que se quería demostrar ¿Que son muchos? Eso ya nos lo va a decir Esperanza Aguirre, que tiene práctica en recuentos de este tipo.
Tras dedicarle algo de tiempo a la reflexión, la conclusión que saco tras la celebración de todo este aparato neocatecumenal es la de haber presenciado un acto de precampaña electoral. Toca sacar las huestes a la calle dos meses antes de las elecciones; y ya sabemos que en este país nuestro la Iglesia católica nunca se ha metido en política; que su reino no es de este mundo; y que da al césar lo que es del césar y más si hace falta.
Por lo demás no ha habido nada nuevo bajo el sol esta mañana. Me he llevado una grandísima decepción. Los canales informativos insisten en el mismo mensaje: severas críticas al aborto porque la única forma de concebir el orígen y desarrollo de la vida, y del propio ser humano, es la que los señores de negro manejan. Críticas al matrimonio homosexual porque no es matrimonio... Y aquí sí que les doy la razón: el matrimonio homosexual no es tal matrimonio porque no existe. Lo que existe es el matrimonio civil, que puede celebrarse entre dos contrayentes con independencia de su sexo. Y tal parece que la Iglesia admite el matrimonio civil "hetero", pero tampoco; tampoco lo admite. Para ellos sigue siendo un amancebamiento inadmisible. Además ha habido críticas al divorcio, sobre todo al "exprés" (se nota que lo de la economía procesal no es muy del agrado de la jerarquía católica); y al laicismo radical: ése que urden los masones en sus logias.
Y parece ser que la democracia va a desaparecer de continuar José Luis Rodríguez Zapatero en el poder. ¿Conclusión? ¡Hay que votar a Mariano Rajoy!
Por supuesto que esta mañana no se habló de las mujeres que son asesinadas todos los años en el seno del contrato sacramental de convivencia o fuera de él; tampoco de esos adolescentes de pantalón corto y ropajes ceñidos que van por ahí, provocando para que "los abusen"; ni del caso Gescartera, a la espera de sentencia, y las inversiones financieras de las monjitas misioneras; ni de las indemnizaciones millonarias pactadas con los esquimales, ni de... Sólo se habló de la familia. De la familia cristiana amenazada por el bolchevismo internacional.
¿Hacía falta este guateque y las horribles canciones de los kikos, guitarra en ristre, retumbando en la plaza de Colón, para decir las mismas majaderías que llevan proclamando desde hace no sé cuántos años? Supongo que sí, que la necesitan para movilizar a su electorado o, mejor decir, para movilizar al electorado de otros -que ellos no se meten en política-. A dos meses de una cita con las urnas la jerarquía católica pone una vez más sus cartas sobre la mesa y, supongo, también juega a la vez su propia partida interna: En la Conferencia Episcopal empiezan a moverse los peones (estos también son negros) para descolocar a Ricardo Blázquez.
Sigo pensando como pensaba. Hay pasos dados que no admiten una revisión negativa (lo decía ayer con el aborto); pero nada hay conquistado en España (ni en ningún lugar) de forma permanente. Debemos agradecerle al Sr. Rouco Varela y al neocatecumenal Kiko Argüello estos juegos florales que a mí me recuerdan particularmente dos cosas: una, que las hogueras pueden encenderse en cualquier momento por nuestro bien y el de nuestra alma. Y otra, que aunque sea domingo, hay quien no dice que tiene mucho que hacer y está dispuesto a madrugar para pasar frío en Madrid.
Ellos no descansan, nosotros sí.

sábado, diciembre 29

El aborto en España

Sucede todos los años; lo que pasa es que en éste le hemos prestado un poquito más de atención al asunto por la proximidad de la cita electoral: varias clínicas privadas en las que se practican interrupciones de embarazos han sido atacadas por los "apóstoles de la vida"; ésos que un día evangelizan el mundo y otro salvan a la patria. La llamativa expresión incívica suele acaecer el día 28 de diciembre de cada año, coincidiendo con la onomástica de Herodes (aquel rey que temió con mucha razón por la supervivencia de su poder terrenal), y consiste en la realización de algún asalto que otro, pintadas injuriosas o concentraciones espontáneas en las que se puede escuchar un vocabulario selecto.
Al margen de esa fecha, estos grupúsculos celebran otras conmemoraciones similares que van desde el "día del niño no nacido" hasta el paseo urbano con hucha incluída.
No es la primera vez que camino del trabajo me para una señora encopetada, ataviada con un visón (casi nunca veo señores en estas empresas), pidiéndome un óbolo "para ayudar a los niños". ¿Para ayudarles a qué?, respondí en una ocasión. ¿Para que no los maten?. Entonces no pida para ayudar, pida para que no los maten. ¿Dónde los matan?¿Aquí, en España? ... Bueno, es una campaña de Adevida en contra del aborto... Haber empezado por ahí, mujer: ¡Ni un euro! Seguí caminando y todavía me dio tiempo a escuchar a la mujer preguntar... Pero ¿por qué?
"Alternativa Española", "Nación y Revolución", "Adevida",y otras organizaciones, forman parte de ese fragmentado espectro bicolor que se apunta tanto a preservar la españolidad de Navarra, festejar las beatificaciones concebidas en la cadena de montaje vaticana, o concentrarse ante las clínicas privadas que, cumpliendo la legislación aprobada por el Parlamento de la Nación, practican abortos.
Hoy ha vuelto a suceder. No se sabe quién ha llenado de pintadas la clínica Isadora, establecimiento que, entre otras muchas cosas, forma parte de la red de centros puestos en marcha desde la iniciativa privada para hacer posible el aborto de aquellas mujeres que, cumpliendo los requisitos que establece la ley, manifiestan esta voluntad. Y no es un acontecimiento aislado: durante los últimos días -lo decía antes- son varias las instalaciones sanitarias que se enfrentan a la misma situación, llegándose incluso hasta a denunciar algún asalto.
No me cabe duda de que hay gentes que no se plantean ni de lejos la posibilidad de que quepan en el mundo otras opciones ideológicas diferentes a la suya: Si ellos tienen una concepción determinada en torno al origen de la vida, ésa es la única posibilidad que existe. Si tienen una concepción concreta de cuál ha de ser la familia a la que el Estado ha de arropar bajo sus alas protectoras, ésa ha de ser la única familia a considerar. Si tienen una concepción de "la verdad", ésa y no otra, es la verdad a tener en cuenta. Si tienen un esquema educativo concreto, ése es el único a aplicar; y cuando a alguien se le ocurre cuestionarlo gritan contra el adoctrinamiento que les es impuesto por el rojerío. Todo lo demás sobra sin que haya lugar a cuestionarse absolutamente nada. Y lo que es más grave: sobran quienes piensan diferente; quienes se salen del redil; quienes tienen otra concepción vital o ideológica. Es, ni más ni menos, el destino a que aboca desde siempre el dogmatismo.
Así las cosas, durante estos días hemos visto vacilar al partido que sustenta el Gobierno en torno a la elaboración del programa electoral y la inclusión en el mismo del aborto y la reforma de la legislación aplicable en la actualidad.
Cuando en los años ochenta se abordó el problema se enfrentaron tres posiciones diferentes: La contraria, inasequible al desaliento y que sigue hoy latiendo en cada asalto y alboroto; y dentro de las favorables, una corriente posiblista y otra maximalista. La maximalista concebía -y lo sigue haciendo- el aborto como un derecho de la mujer a disponer de su cuerpo, de su propia integridad y existencia; la posibilista pretendía sacar adelante una ley de mínimos que introdujera un cambio legislativo trascendente en medio de un tenso debate. Esta fue la posición sostenida por el Gobierno de Felipe González y que mantuvieron sin reformar los sucesivos Gobiernos de José María Aznar.
La reforma legal afectó fundamentalmente al Código Penal, despenalizando el aborto en tres casos concretos: Cuando el embarazo tiene su causa en una violación, en cuyo caso el aborto puede practicarse mientras el feto no supere las doce semanas de existencia; cuando el feto se ve afectado por malformaciones que afectan a su viabilidad, ampliándose el plazo en este supuesto a veintidós semanas; y cuando es la mujer la que sufre algún tipo de daño para su salud que deriva directamente del embarazo, en cuyo caso no existe limitación temporal alguna.
El problema que se plantea no puede ser examinado, a mi modo de ver, entrando en el debate de si se suprime una vida humana o no, o si el feto tiene una determinada forma a partir de tantas semanas de gestación; entiendo que esa situación ya ha sido superada con independencia de que cada cual tenga sus opiniones. Ha de irse más allá: La existencia de casos en los que se plantea una despenalización del aborto no permite una revisión negativa o restrictiva; es decir, esta fuera de lugar desandar lo andado. Tampoco cabe el silencio ante la situación que en la actualidad se plantea. Existe, además, una fundada opinión de la comunidad científica que permite un mejor conocimiento de la problemática a la que nos enfrentamos. Y, por supuesto, dejo a un lado todo aquello relacionado con las concepciones vitales manejadas por algunas confesiones religiosas, en especial la católica, pues en tanto que íntimas y personales no pueden afectar a lo que se legisle desde los poderes públicos de los que se dota la sociedad civil.
¿Cuál es esa situación ante la que nos encontramos? En España son las clínicas privadas las que practican abortos. Apenas sí llegan a un tres por ciento anual las interrupciones de embarazo que se practican en la sanidad pública. Y además se ha reconocido "de facto" un dudoso derecho de objeción de conciencia al personal médico, lo que lleva, probablemente, a que desde el erario público se sostenga a todo un entramado de clínicas particulares que, de no existir, harían inútil toda la legislación existente. Por otro lado la despenalización se ha visto superada por la realidad. Entre los supuestos que antes citábamos indicábamos uno en el que no existía plazo al que ajustarse para practicar la interrupción del embarazo: aquel en el la madre corre algún tipo de riesgo de proseguir con la evolución normal de la gestación. La realidad es que dado que en España no existe la posibilidad de que una mujer decida libremente si quiere o no continuar con su embarazo (deben darse unos supuestos concretos y tasados para poder abortar), se produce habitualmente un fraude de ley consistente en que un profesional médico certifique que la mujer sufre, con el embarazo, algún tipo de trastorno o disfunción psicológica grave que hace necesario practicar la interrupción del embarazo.
Debemos reflexionar en profundidad sobre qué queremos hacer de nuestra normativa y cómo queremos que se consoliden los derechos adquiridos por las ciudadanas de nuestro país. Se empieza a hablar, creo con cierta consistencia ya, de introducir en nuestro ordenamiento jurídico una "ley de plazos" que acabe con este sistema que, si bien en un determinado momento pudo ser el más adecuado y posible, en el momento actual se revela como insuficiente y superado por las circunstancias.
Siempre existirán otras posiciones. Algunas concebidas creo que con respeto y desde opciones diferentes que no hacen sino enriquecer los debates y la expresión de la opinión vertida. Pero también existirán agitadores y asaltantes; oportunistas electorales; tibios que se lavan las manos. Eso no debe asustar ni impedir que, con valor, seamos capaces de afrontar esta realidad y dar una respuesta que, en mi modesta opinión, se convertirá en un paso adelante más en la conquista de derechos sociales y en el progresivo asentamiento de ese lento caminar del laicismo en España, que no persigue otra cosa que solidificar nuestra democracia.

jueves, diciembre 27

Un día en la historia de España


El Boletín Oficial del Estado del día 27 de diciembre de 2007 publica el texto de la Ley 52/ 2007, cuyo artículo 3.2 dice literalmente:

"Por ser contrarios a Derecho y vulnerar las más elementales exigencias del derecho a un juicio justo, se declara en todo caso la ilegitimidad del Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo, el Tribunal de Orden Público, así como los Tribunales de Responsabilidades Políticas y Consejos de Guerra constituidos por motivos políticos, ideológicos o de creencia religiosa de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 2 de la presente Ley."

La ley, entrará en vigor en el día de mañana, 28 de diciembre de 2007.

domingo, diciembre 23

Feliz 2008

Desde la Logia Rosario Acuña deseamos a toda la ciudadanía un buen año; un feliz año 2008.
A todos y a todas, lo mejor.

El Templo Arthur Groussier

El Gran Oriente hace una labor importante de difusión de su pensamiento y de sus señas de identidad. Una de esas señas, quizá la más material de todas ellas, es la sede central de la entidad, situada en la "rue Cadet", en el corazón de París.
Cadet forma parte del entramado urbano próximo al Faubourg Montmartre, en el distrito IX, y a la rue Lafayette. Y caminando un poco se llega a la Ópera Garnier, que ahora tiene un toldo que tapa parte de la fachada principal y te provoca cierto sentimiento de fastidio, sobre todo cuando vas de pasada y la visita a esta capital se convierte en un visto y no visto.
En la planta baja de la sede de la obediencia masónica liberal más importante de cuantas existen, se encuentra el museo. Recuerdo la primera vez que lo visité, hace ya unos diez años; me impresionó -creo que lo comenté ya en alguna ocasión- encontrar el sello de bronce de la Logia Amigos de la Naturaleza y Humanidad, con sede en la ciudad de Gijón, de mediados del siglo XIX. Y sobre una de las puertas de entrada, una bandera del legítimo gobierno de la República española que luego volví a encontrar varias veces en diversos lugares, la última el año pasado al visitar una logia amiga en Bayona.
En la tercera planta se encuentra un espacio emblemático: Una antigua sala de baile de un palacio burgués convertida en el Templo Arthur Groussier; el taller más grande de cuantos dispone el Gran Oriente de Francia. En la página de la organización puede accederse al video que aquí reproduzco, y que permitirá conocer un poco mejor a esta institución a la que tantos le dedicamos tantas cosas.
Un último apunte: ¿quién fue Arthur Groussier? Aparte de haber asumido la dirección del Gran Oriente en momentos muy duros -durante la guerra y la ocupación-, este socialista es el padre del Código del Trabajo francés. Algo similar a nuestro Estatuto de los Trabajadores. Una de esas muestras vivientes de cuál ha de ser el papel de los francmasones en la sociedad civil: Observar, reflexionar, comprometerse y actuar.

sábado, diciembre 22

Traducción


Después de estar varios días peleándome con la conferencia de Jean Michel Quillardet, por fin he conseguido traducirla. Creo que he sido bastante fiel al espíritu de su palabra, tanto en el fondo como en la forma.

Aquí os dejo el enlace para quienes querais compaginar el texto con el video:


lunes, diciembre 17

La cruzada de Benedicto XVI

En mi repaso nocturno de la prensa del día, encuentro junto con la agradable noticia de que por fin a alguien se le ocurre buscarle una solución al dislate legislativo que mantenemos en España en torno a la regulación del aborto, este artículo de Paolo Flores D´Arcais.

Creo que del texto algo se puede aprender. Mucho, en mi modesta opinión. Confío en que compartais mi opinión.


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Con la publicación de la encíclica 'Spe salvi', el Papa arremete de nuevo contra la autonomía del ser humano: todo cuanto no se subordine a los dictados de la Iglesia católica, incluida la democracia, es ilícito

La Cruzada continúa. La encíclica de Benedicto XVI Spe salvi, del pasado 30 de noviembre, ratifica y radicaliza el anatema de la Iglesia católica contra una modernidad culpable de desobedecer a Dios y que se está despeñando por tal causa en la desesperación del nihilismo.
La culpa inexpiable reside en darse el hombre por sí mismo sus propias leyes
El mundo sólo puede escapar del estigma de la desesperación acatando la moral católica
El outing es ahora completo. Incluso la democracia es mentira si la soberanía de los hombres no se subordina al imperio de la "ley natural", es decir, si la libertad no coincide con la obediencia a los ucases de la Iglesia, única intérprete autorizada de tal "ley natural" y de la voluntad de Dios con la que esta coincide. La democracia debe ser cristiana, pues en caso contrario será deshumana.
El misterio ha quedado finalmente resuelto. El culpable es Voltaire o, mejor dicho, Bacon incluso. El Mal es la Ilustración, el proyecto de autonomía del hombre. Autos-nomos, el darse el hombre por sí mismo sus propias leyes, en vez de recibirlas de Dios, o de sus subrogados y ministros (la "Naturaleza" y la Iglesia jerárquica), ahí reside la Culpa inexpiable. El Enemigo (en el sentido preciso de las Escrituras) es la razón que prescinde de Dios, la razón que trabaja iuxta propria principia, la razón que razona, en definitiva.
El autos-nomos, la pretensión de soberanía para todos y cada uno, es más, supone la caída de la humanidad en el Averno de los totalitarismos, donde todo es llanto y crujir de dientes, y cosas peores aún: el Terror de Robespierre y Saint Just y el Gulag de Stalin. A eso se llega, inevitablemente -Ratzinger dixit- si el hombre, en sus relaciones con la naturaleza y con los demás hombres (ciencia y política), se comporta como si Dios no existiera, es decir, si toma en serio la propuesta de Grocio que salvó a Europa de la autodestrucción de las guerras civiles de religión: Etsi Deus non daretur. Precepto, por lo tanto, que es -históricamente hablando- la única auténtica e indiscutible raíz de Europa.
Nada nuevo, se dirá. Extra ecclesiam nulla salus es la piedra angular -desde hace siglos- de todas las exigencias "papistas". Tales exigencias, sin embargo, llevaban varios decenios puestas en sordina. La propia Iglesia parecía -no sin razón- avergonzarse de su pasado "constantiniano" y de sus anatemas contra la ciencia, el liberalismo, la democracia (dispuesta incluso a pedir perdón por algunas cosas). No se citaba ya el Sílabo sino el Concilio Vaticano II.
Desde entonces es como si hubiera pasado un siglo. Con el papa Wojtyla primero, y con el papa Ratzinger ahora (que fue el más estrecho colaborador de Wojtyla en la redacción de encíclicas cruciales como Veritatis splendor y Fides et ratio) los contenidos esenciales del Sílabo han vuelto a recobrar auge: la soberanía pertenece a Dios, un Parlamento -democráticamente elegido por los ciudadanos- que actúe contra la "ley natural" (por ejemplo con una ley que autorice el aborto, aunque sea de forma limitada) se convierte ipso facto en ilegítimo. Así lo manifestó Wojtyla en Varsovia, solemne de furor y de cólera, contra el Parlamento polaco (¡el primero libremente elegido tras medio siglo de comunismo!). El aborto como "genocidio de nuestros días", como un nuevo holocausto. Una mujer que escoge el drama del aborto es tan culpable como el soldado de las SS que arroja a un niño judío al horno crematorio. El mundo laico hizo como si no oyera o no comprendiera, subyugado por la fascinación mediática.
Ahora, tal actitud no resulta ya posible. Para quien pretenda buscar coartadas, el Papa alemán ha eliminado cualquier duda. O Dios o la soberanía popular. No deben tomarse como exageraciones polémicas. El razonamiento teológico-político de Joseph Ratzinger es compacto, lineal y -en su lógica confesional y dogmática- perfectamente coherente.
Veámoslo. La modernidad aspira a cimentar la existencia del hombre en el binomio razón + libertad, autónomamente, prescindiendo del Dios de la Iglesia. Pero de la "acción" del conocimiento (la ciencia baconiana) se pasa inevitablemente a la "acción" de la política, siguiendo una idea ilustrada de "progreso" como "superación de todas las dependencias". Libertad ilimitada, libertad perfecta "en la que el hombre se realiza hacia su plenitud". Ya sabemos cómo acabó todo (Robespierre y Stalin) y sabemos también por qué: el ateísmo como resultado de la Ilustración.
Por lo tanto "es necesaria una autocrítica de la edad moderna" que debe tener lugar "en diálogo con el cristianismo y con su concepción de la esperanza". El eufemismo "diálogo" no nos debe llevar a engaño: "sólo Dios puede crear justicia". Y, préstese atención, "no un dios cualquiera, sino ese Dios que posee un rostro humano y que nos ha amado hasta el final". El Dios/Jesucristo de la Iglesia jerárquica, de la Verdad consignada en los concilios de Nicea y Calcedonia, como ha sido remachado por el Papa alemán en su reciente libro best-seller.
Pero tal "concepción de la esperanza", según la encíclica, equivale ni más ni menos que a la certeza de la fe. El mundo, y en especial el Occidente que ha surgido de la modernidad, sólo puede escapar del estigma de la desesperación a través de "la apertura de la razón a las fuerzas redentoras de la fe, al discernimiento entre el bien y el mal". Obviando las perífrasis, pensando y actuando con obediencia a la moral católica. De la vida a la muerte, siguiendo todas las etapas de la sexualidad, y sin olvidar la investigación científica. Células estaminales, aborto, contraceptivos, institución matrimonial, educación escolar, interpretación del darwinismo, terapias del dolor, eutanasia: todo debe obedecer a la "ley natural", sinónimo puro y llano de la voluntad confesional de la Iglesia jerárquica.
Desde un punto de vista cultural, bastaría con responder al Papa teólogo que la modernidad, para empezar, no es fundamentalmente, como él pretende hacernos creer, Terror y Gulag, porque de las tres revoluciones "burguesas", de Cromwell, de los girondinos, de Jefferson, nació una forma de convivencia extraordinaria, hasta entonces desdeñada como utopía, la democracia liberal (cuyos principios pisotean, con demasiada frecuencia, los establishment de Occidente en sus acciones cotidianas). Y que Nietzsche y Marx, por no hablar de Bacon y de los ilustrados, no se parecen en absoluto al prontuario paródico pregonado en la Spe salvi.
Pero Joseph Ratzinger, a pesar de los indudables y prepotentes artificios académicos que animan su pluma, es un hombre de poder lo suficientemente desencantado como para saber que el peso de una encíclica no depende de su claudicante aleación cultural.
De ésta proporcionó, por lo tanto, una auténtica interpretación política al día siguiente, hablando frente a los representantes de las organizaciones humanitarias no gubernamentales (ONG) de matriz católica, al acusar a diversas agencias de la ONU de "lógica relativista" que niega "ciudadanía a la verdad acerca del hombre y de su dignidad, así como a la posibilidad de una acción ética fundada en el reconocimiento de la ley moral natural". A tal tendencia es necesario oponer los "principios éticos no negociables" de los que la Iglesia es depositaria.
Como puede verse, con su outing contra la ilustración y el autos-nomos democrático, el papa Ratzinger se postula explícitamente para el liderazgo mundial del fundamentalismo religioso, el no terrorista, obviamente. Su próxima intervención ante las Naciones Unidas, prevista para el 18 de diciembre, constituirá el acto oficial y solemne de todo ello. Confiemos en que, al menos ese día, "quien tenga oídos para oír, que oiga".


Paolo Flores d'Arcais es filósofo y director de la revista MicroMega.

domingo, diciembre 9

¿Para qué sirve la Francmasonería?

Siempre soy muy reacio a tratar en el blog cuestiones que pueden rozar el capítulo de "asuntos internos" del Gran Oriente de Francia; por eso recalco cada vez que puedo que mis pronunciamientos son personales, y procuro evitar "destapar" cuestiones que considero reservadas. Todavía hace poco alguien me reprochaba que no contestara a través de este medio a alguna pregunta que se me había hecho relacionada con la mixtidad, por ejemplo. Pero tengo muy clara mi militancia y mi autodisciplina; por eso soy siempre muy dueño de cuanto callo.

De la misma forma me gusta apoyar todo el trabajo que el Gran Oriente de Francia hace para eliminar el barniz de misterio mal entendido que rodea a la Masonería; me refiero, desde la modestia, a aquella orientación masónica y liberal en la que me encuadro. Sucedió así en Gijón en el mes de enero, con la Manifestación pública organizada por mi Logia; y sucede ahora de nuevo al traer aquí algo que me ha costado mucho obtener: la conferencia que el Gran Maestre Jean Michel Quillardet pronunció hace escasamente un mes, con ocasión del V Salón Masónico del Libro, organizado por el Instituto Masónico de Francia.

A título de curiosidad y casi también a modo de broma, siempre por azar, he tenido la oportunidad de conocer personalmente a los últimos cuatro responsables del Gran Oriente. Llegué hasta a hacer de traductor de uno de ellos en Junio de 2003, en Valencia. Pero es Jean Michel Quillardet el que me ha dejado la huella más profunda; excelente comunicador, con una sólida formción humanista, exhibe una serie de cualidades que aprecio especialmente; y de ellas destaco su entrega a una idea que comparto y con la que me identifico plenamente: El Gran Oriente de Francia.

El documento tiene un gran valor para mí. Y creo que también lo tendrá para muchos que os acercaréis a verlo y escucharlo. Prometo hacer la traducción correspondiente y publicarla a la mayor brevedad en este ventanal, pues considero-y me parece que es algo que compartiremos todos- que es desde la transparencia del mensaje, la claridad en el modo de exponerlo y el pensamiento honesto, que seremos capaces de hacer que el ideal que conlleva la Masonería alcance a todo ser humano. Y es también con esa transparencia, claridad y honestidad que lograremos que la propia Masonería se capaz de adaptarse permanentemente al mundo y al colectivo de hombres y mujeres a los que ha de servir.

Es posible que la memoria sea débil

sábado, diciembre 8

Donde las cosas se tuercen

La semana pasada leía una frase del Sr. Ratziger, cabeza visible del Estado Vaticano, cargada de razón: Las cosas comenzaron a torcerse con la Revolución Francesa. Evidentemente se torcieron para lo que él representa, robándole la tranquilidad del sueño. Y visto desde otra persepectiva, la que a mí me atañe individualmente y con la que nos identificamos muchas personas, también podría decirse que "las cosas" comenzaron a enderezarse a partir del episodio revolucionario del país vecino, con el nacimiento del Estado-Nación, los cimientos de la moderna concepción de separación entre iglesias y Estado, o el desarrollo del humanismo en los ámbitos de la justicia y poder civil, por citar algunos ejemplos trascendentes que molestan a las jerarquías religiosas en general. No puede negar nadie que la posición del actual Papa de Roma encaja a la perfección con lo que la alta dirección eclesiástica ha venido sosteniendo desde sus primeros tiempos, aquellos en los que pasaron de ser perseguidos a covertirse en perseguidores. No debería por tanto extrañar que esto sea así; pero por la misma razón tampoco debe asombrar que el espíritu de la razón, una vez que se alumbró la llama, siga latiendo en alguna parte del mundo, y haya también quien levante la voz en medio del vendaval de ruido para exponer una amarga queja o, mejor, un aullido de protesta.
Afortunadamente, esa posición de resistencia frente a los intentos reiterados de construir una sociedad supeditada a las convicciones religiosas de unos u otros, ya no se reduce a esta o aquella organización; a este colectivo o al de más allá; las cosas han experimentado desde aquel 14 de Julio en que se desmontaron las piedras labradas de La Bastilla una cierta evolución, y son muchas las organizaciones e individuos con reflejos suficientes para echarse las manos a la cabeza cuando hace falta.
No sé si esa pluralidad "protestante" a la que me refiero provoca que los gobiernos de los países reaccionen a veces con acierto frente a esos intentos de imponer a la generalidad de la sociedad la esencia y consecuencia de un credo determinado. A la inversa, el silencio que a veces también resuena, permite que los titubeos se adueñen de todo y podamos contemplar escenas curiosas, como la de nuestra Vicepresidenta del Gobierno en pleno besamanos en la Ciudad del Vaticano, soportando (no sé si porque quiso o no le quedó otro remedio en este impasse electoral) esa monserga clerical según la cual no puede construirse una sociedad al margen de Dios.
Quiero con esto criticar la flojera que en los últimos tiempos le ha entrado a casi todo el mundo en España. Me vienen a la memoria el colectivo de profesores, sindicatos y sindicantes, que apenas si respondieron bajito a los que comparaban la Educación para la Ciudadanía con una roja formación del espíritu nacional; o el colectivo médico, que ha guardado silencio monacal mientras una teledirigida y rancia gallega interponía una denuncia frente a varios investigadores que utilizaban células madre en sus estudios; o el propio Gobierno de este patio de Monipodio, que no para de lanzar desde los medios de comunicación afines, mensajes de renuncia para encerrar en el armario al fantasma del Frente Popular.
Esto último es quizá lo que más me ha molestado: Las renuncias a tratar cuestiones como el aborto o la eutanasia en el próximo programa electoral socialista me producen una desorientación tremenda. Y es que este camino hacia la moderación etiquetada emprendido de forma tan repentina no acaba de convencerme. Menos me motiva aún el hecho de que dentro del catálogo de renuncias se incluya también la denuncia de los acuerdos de 1979 suscritos con la Iglesia católica, cosa ésta que quedará pospuesta por los siglos de los siglos y sin remedio a la espera, quizá, de una mayoría absoluta que permita coger el toro por los cuernos.
No dejo de reconocer un hecho: hay poderes mediáticos que tienen un peso tremendo y que ejercen la función de flautista de Hamelin con notable éxito. Desde los telepredicadores del apocalipsis matutinos, hasta lo que pretende ser prensa seria levantada a costa de titulares de negra falsedad, existe una retahila de instrumentos y libreros que hacen calar sin mucha dificultad en una parte de la población el mensaje de la tragedia y hasta el de la conjura masónica. Frente a eso es difícil luchar cuando los propios útiles afines están más pendientes de los réditos que pueden sacar con la cobertura de determinados eventos deportivos, y se pierden en una algarada mediática: millones de euros gritan su cólera por los aires...
Pero frente a este incansable flautista presente siempre entre nosotros, que no cesa de soplar y soplar, no acaba de surgir una voz con suficiente fuerza: no nos sirven las pequeñas agrupaciones; ni las asociaciones de ateos a las que encima se censura desde un supuesto progresismo más bien cateto; ni tampoco el silencio cómplice de las castas funcionariales o de los elegidos de turno. Nuestros corazones "protestantes" se han quedado adormecidos, muertos de éxito o de miedo, no sé bien; incapaces de agitar las calmas aguas de este estanque por el que navega la historia. A lo mejor el rumbo se vuelve a enderezar y don Benedicto recobra el sueño. Yo confío, sin embargo, en que siga teniendo largas noches de insomnio.

Católicos de base


Lo de que una imagen vale muchas veces más que mil palabras creo que es una verdad casi absoluta. No se puede negar desde luego que en ocasiones una instantanea ahorra mucho tiempo. Y en el presente caso a mí me permite, con una sonrisa, dejar entrever que aprecio la existencia de una clara diferencia entre la base y la cúspide de la pirámide.

jueves, diciembre 6

Seis de diciembre


Este de hoy era hace unos años un día especial. Recuerdo cuando era pequeño y se conmemoraban los primeros aniversarios de la Constitución, que circulaba una "instrucción" o recomendación para que los ciudadanos colocaran en los balcones y ventanas la bandera nacional y la autonómica. En aquellos tiempos ETA descerrajaba tiros a diestro y siniestro; y la sociedad española asistía a la incertidumbre cotidiana con la que se desenvolvían los primeros pasos de la democracia.
Me acuerdo de aquel camino de ida y vuelta por la calle Oriamendi -hoy Pérez de Ayala- camino del colegio, todavía "nacional", o del rastro, con mi padre. Y tengo en la memoria guardado el azul de la bandera asturiana al lado de la "otra", la que luego, más adelante, supe que había tenido un pájaro negro y se lo habían quitado, dejando atrás la cuarentena ominosa para simbolizar un nuevo tiempo en el que se habían puesto muchas ilusiones.
Todavía nadie se había atrevido entonces a robar colores ni patrias. Quizá estaba reciente el último atropello a la propiedad colectiva del país". Nadie se habia hecho dueño de la roja insignia del valor ni del orgullo de ser de aquí o de allá. Sin embargo ahora la bandera te la reparten el doce de octubre señoras de visón o costosa peluquería, para que seas más español que nadie, y te exploten las arterias por una desmedida acumulación de satisfacción patriótica... Y la verdad ¡así no me apetece! Me quedo con Brassens (siempre lo francés en mi vida): "... En los días de fiesta nacional, me quedo en la cama igual..."
Y hoy, en este día tan especial, asisto al asalto a grito armado de la legitimidad y de aquello (espero que no sea lo único) que nos mantiene cobijados bajo el mismo cielo: Esta mañana se ha vuelto a reproducir el lamentable espectáculo de hace unos días. Nacionalistas, diputados de izquierda y el Presidente del Gobierno, han sido insultados por un grupo de "radicales" (así los llama la prensa "progresista", ocultándoles el verdadero nombre). Traidores, amigos de terroristas... Entre tanto la turba de orden, los hijos de aquella jarca acunada entre sotanas y correajes, aplaudían a Esperanza Aguirre.
Nadie debe asustarse. No está sucediendo. Esto también es un hecho aislado, una algarada callejera en la que vocean cuatro irresponsables. En nuestra casa todo es moderación y centro. Nadie ha desparramado los huevos de la serpiente por esta España triste, polvorienta, cálida y tan propicia para que el suelo se le llene de culebras.
El cartel que aparece en el encabezamiento, colgado en Casa Pepe, conocidísimo establecimiento hostelero en pleno paso de Despeñaperros, visible desde cualquier parte por su entoldado cañí, rojo y amarillo, es otro acontecimiento puntual en la normalidad institucional que vive nuestro país.
A pesar de todo feliz día de la Constitución.

miércoles, diciembre 5

Hechos aislados e intrascendentes

No me cabe la menor duda de que la noticia que recojo a continuación representará un hecho aislado en el quehacer eclesiástico cotidiano. Así se dirá. Así, o con silencio. O recordando la labor ingente de los misioneros y monjitas; y todo lo bueno que hace la institución en el mundo, vocera única de la sóla religión verdadera, instrumento con pretensiones de administrar las vidas ajenas.
Id y difundid la palabra; y la obra; y el ejemplo. O sea, id y difundid la contradicción, el crimen, la vergüenza; poque si no callarán y será peor para todos.




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Una mujer violada por siete curas es compensada con medio millón de dólares
Según su abogado, tenía 16 años cuando fue víctima de los primeros abusos


EFE 05-12-2007
La archidiócesis católica de Los Ángeles pagará una compensación de medio millón de dólares a una mujer que denunció haber sido objeto de abusos sexuales cometidos por siete curas, informó hoy la cadena de televisión CBS.

En una conferencia de prensa en Los Ángeles (California), la mujer, identificada como Rita Milla, de 46 años, dijo que la compensación fue resultado de negociaciones que mantuvo con la archidiócesis durante más de dos décadas: "Estoy extremadamente feliz y aliviada de que mi caso esté finalmente concluido. Nunca podré huir de los recuerdos y siempre estaré luchando contra el trauma a que fui sometida".
Según relató Gloria Allred, abogado de Milla, la mujer tenía 16 años cuando el cura Santiago Tamayo le hizo insinuaciones sexuales y mantuvo relaciones con ella.
Embarazada
Después le presentó a otros seis sacerdotes, quienes abusaron sexualmente de ella y uno la dejó embarazada, dijo la abogada. Tras confirmarse el embarazo, Tamayo ofreció a Milla dinero para enviarla a Filipina para abortar. Poco antes de morir en 1999 Tamayo le ofreció sus disculpas y aportó pruebas que vincularon a los otros curas en los abusos, agregó la letrada.
Un tribunal del estado de California determinó en el 2003 que el padre Valentine Tugade era el padre de la hija de la mujer. La archidiócesis se abstuvo de formular comentarios sobre el caso y sobre el paradero de los otros sacerdotes.
Sin embargo, el cardenal Roger Mahony emitió hoy una declaración en la que reiteró el compromiso de la Iglesia Católica de EEUU de "continuar los esfuerzos para proteger a los niños, prevenir los abusos sexuales y el potencial de esos abusos".

martes, diciembre 4

Comunicación pública


Desde que este modesto espacio existe, siempre me he manifestado a favor de aquellas iniciativas capaces de generar una esperanza que conlleve al final de la violencia en España. Ahora, ante la situación existente, he de lamentarme. Creo que todos hemos de hacerlo; pero no puedo abandonar esa preocupación personal, en la convicción de que un día la paz llegará definitivamente a mi país.
Reproduzco aquí el texto hecho público en el día de hoy por las Logias españolas del Gran Oriente de Francia para contribuir a su difusión:


Ante el último atentado de ETA

Las Logias españolas del Gran Oriente de Francia quieren hacer público su sentimiento de absoluta repulsa ante el salvaje atentado perpetrado por ETA el pasado sábado 1 de diciembre en la localidad francesa de Capbreton, que ha costado una nueva vida inocente, la del agente de la Guardia Civil Raúl Centeno, y mantiene en alto riesgo la de su compañero Fernando Trapero.

Hace un llamamiento a todas las fuerzas cívicas y democráticas para que expresen sin ningún tipo de fisura el compromiso ético que nos une a todos los demócratas en una sola voz, que nos convierte a todos los hombres y mujeres que amamos la libertad y la vida en un solo hombre, erguido e invencible ante el azote del fanatismo y del terror.

Se une a todas las muestras de dolor y condolencia hacia los familiares y compañeros del Guardia Civil asesinado y une toda la fuerza de su esperanza por la recuperación de su compañero malherido.

Reafirma su convicción y compromiso con los valores de tolerancia, solidaridad y legalidad que nos han permitido convivir en paz y libertad y por los que seguirán velando junto a todos los ciudadanos y ciudadanas de bien.
En Madrid, a 4 de diciembre de 2007

sábado, diciembre 1

Con un poco de humor...

Hace pocos días Rosa Mutabilis, lectora habitual en esta prolongación de mi hogar, hacía una observación muy acertada sobre la ojeriza que unas cuantas confesiones religiosas tienen hacia la mujer en general. No he podido evitar acordarme de ella y de su pensamiento, así que además del niño y el pájaro de Marie Myriam le dedicaremos esta viñeta... Salud, compañera. Salud, ciudadana.

jueves, noviembre 29

Delincuencia y castigo: un falso debate

Hace ya tiempo leí este breve artículo de Jean Michel Quillardet. Breve pero intenso. Y también aplicable a nuestro país, que acaba de quedarse a las puertas de una profunda reforma, otra, del Código Penal. Salvando las distancias que marcan la referencias republicanas y el importe del salario mínimo interprofesional en nuestros dos países, no deja de ser cierto -y coincido con la opinión manifestada- que una sociedad democrática real debe tener presentes siempre determinados principios. Hay quien se conforma con reducir el régimen de libertades al depósito de un papel en una caja de metacrilato cada cuatro o cinco años. Quienes pensamos que ser libre en una sociedad implica algo más que la destreza en el manejo de una papeleta electoral, encontraremos, creo, algo que nos gustará en el texto que he traducido y que transcribo a continuación. Como siempre, buena lectura.
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Si no se puede menos que compartir el objetivo de todo gobierno en lo tocante al respeto de la paz pública, la represión de los ataques al orden público y la desaparición de la delincuencia, sí podemos preocuparnos ante la reorientación de todo nuestro sistema judicial, que tiende a transtornar todo equilibrio basándose únicamente en el castigo, terapia considerada necesaria para el apaciguamiento de los miedos colectivos.
Bajo la influencia de la filosofía de las Luces, el sistema judicial francés llegó a consagrar el principio humanista que la institución judicial debía trasladar a la sociedad así como a aquellos que se desviaban y no encajaban en la misma.
¿Cuáles son las causas de la delincuencia?
Cada uno de nosotros sabe que hay causas con su origen en la naturaleza humana y que no pueden ser explicadas sino por psiquiatras: Se trata en este caso de transtornos graves de la libertad y de la voluntad que no podrán ser extirpados nunca basándose en la ejemplaridad de la represión, puesto que estos delincuentes, en su mayor parte de carácter sexual, integran un grupo de personas que no son dueñas ni de sus pulsiones ni de su instinto.
Existe otra causa incontestablemente social: Hoy en día ya no se plantea ningún tipo de reflexión en torno a esta inequidad notoria que se manifiesta en torno al dinero obtenido de manera fácil y en abundancia, y el modesto salario obtenido con el sudor de la frente.
Millones de euros ganados en la bolsa, recibidos cada mes como sueldo porque alguien dirige una empresa, o bien porque, a menudo como consecuencia del azar, ese alguien es una vedette de la televisión o del cine, frente a un salario mínimo interprofesional que no llega todavía a los 1500 euros, y que millones de hombres y mujeres se esfuerzan cada día en ganar. Cuando una sociedad toma como valor fundamental el éxito a partir del dinero, no debe extrañarnos que algunos para alcanzar ese triunfo lleguen incluso a la comisión del delito.
Estamos de acuerdo en que hay que combatir las mafias, las redes de tráfico de estupefacientes, la trata de seres humanos y el proxenetismo castigando estas conductas.
Sin embargo no es éste el tipo de delincuencia mayoritario que inunda los juzgados de instrucción y las audiencias.
Existen también otras causas sociales, ligadas a la integración, y asimismo al hecho de que el "ascensor social" ya no funciona, y a que progresar en nuestra sociead hoy es cada vez más difícil.
No es a través de la cárcel, o de la sanción y el castigo que logrará reducirse el volumen de la delincuencia. Por contra: sabemos que la prisión, principalmente para los más jóvenes, contribuye al contagio del crimen y a cerrar un poco más si cabe al individuo en ese ciclo de la desviación social.
Hacer creer al público que la firmeza, la supresión de toda amnistía y de toda medida de gracia, la elevación de las penas, el fin de la "minoría de edad", tendrán el efecto de ejemplarizar y que, en consecuencia, la delincuencia disminuirá es completamente inexacto y tiene únicamente como finalidad hacer creer erróneamente que de una parte existe el bien, y de otra el mal; y que el mal no debe ser reparado sino alejado de esta sociedad bienpensante y llevado a la negra noche de las prisiones, lo cual, evidentemente, no impedirá que la delincuencia siga aumentando.
Así las cosas los humanistas no pueden hacer otra cosa que mostrar inquietud ante una política judicial que responde antes que nada, a la voluntad represiva del instinto popular para hacer frente a su miedo en vez de responder a la única cuestión que, en mi opinión, es digna del humanismo: Luchar contra la delincuencia atendiendo a sus causas estructurales, esto es, aquellas sobre las que se asienta la delincuencia misma.
La individualización de las penas, la humanización de los tratamientos, la prevención y el derecho de defensa son fundamentales en el sistema judicial humanista y republicano. Incluso aunque uno vaya contra la opinión pública, es necesario sostenerlos siempre.


Artículo escrito por Jean Michel Quillardet, abogado y Gran Maestre del Gran Oriente de Francia; publicado en Le Figaro el día 4 de agosto de 2007

miércoles, noviembre 28

Desatinos

Durante la última semana creo que he podido escuchar en los noticiarios disparates de todo tipo cuyo denominador común no es otro que ese ánimo pertinaz de imponer lo propio a los otros, aunque ello suponga arañar los resquicios de la vida privada de cada ciudadano, o aplicar como verdad absoluta e indiscutible aquello que no son sino convicciones personales sobre las que no admiten ningún tipo de controversia ni opinión contraria.
Hace pocos días el dedo acusador se cebaba con Epi y Blas. Los muñecos de Barrio Sésamo con los que se entretuvo la infancia de mi generación, pasan ahora a ser una emisión no apta para todos los públicos. Los niños y niñas podrían desarrollar una peligrosa inclinación hacia la homosexualidad en ese país que todos conocemos y cuyo máxima expresión en materia de defensa de las libertades públicas, parece que acabará reduciéndose a la posibilidad de comprar una automática en un supermercado. Imagínense que de tanto ver a Epi y Blas en las actitudes equívocas que aprecian los censores, sus niñitos terminaran como Wilde, Lorca y otros invertidos e invertidas de mal acabar. A dónde iríamos a parar por ese camino de perdición.
Tras esto he conocido la historia del oso de peluche. Sí, me estoy refiriendo a esa profesora británica a la que le fundirán las costillas en el Sudán si la diplomacia de la Pérfida Albion no lo remedia. Consintió -tiemblo de pavor al pensar en ello- que sus alumnos le pusieran el nombre de Mahoma a un muñeco y, claro está, a los padres de los alumnos no les quedó otro remedio que actuar. En cada país siempre hay gentes de orden. Y en el Sudán, aunque sean unos herejes y profesen una falsa religión, el orden es una constante social. Hambre pasarán, pero orden tienen en abundancia.
Y ya para acabar esta cadena de dolores no puedo evitar la referencia a ese video de Youtube que no he podido localizar, y en el que varios marroquíes celebran una fiesta tras una boda. Los contrayentes eran dos hombres y, es evidente después de lo de Epi y Blas, los hombres no pueden casarse. Y mucho menos en Marruecos, esa democracia... Alá tiene una gran preocupación cada vez que dos hombres se besan. Y cuando lo hacen dos mujeres a Alá le da un terrible dolor de cabeza y por eso comienza a llover y los palestinos se matan entre sí. Y cuando a la gente le da por toquetearse ya no quiero ni contar lo que puede llegar a suceder.
Esto es lo que hay en este loco mundo; desde oriente a occidente; desde el norte hasta el sur; desde las sociedades más "desarrolladas" a aquellas que se desayunan con hambre; la ausencia de la luz de la razón es en todas partes una evidente y lamentable constante.
Dediquemos este video, que espero que arranque alguna sonrisa, a tanto clérigo y almuédano; a tanto meapilas y metepatas; a tanto tonto útil y servil; a todos aquellos que, en suma, no tienen otra ocupación que juzgar la vida ajena porque no les alcanza con la miseria de su propia existencia. Y también a todos los que, en la España democrática de bandera roja y gualda, se han dedicado a recurrir ante el Tribunal Constitucional como si dispararan con una ametralladora contra los avances legislativos que han dado a muchos compatriotas lo mejor que una norma puede aportar: una existencia más feliz.

lunes, noviembre 26

¿Ha pedido perdón monseñor Blázquez?

Cuando tuve conocimiento de las palabras del Presidente de la Conferencia Episcopal, el Sr. Blázquez, en las que dejaba entrever una muy matizada y supuesta petición de perdón por los pecados cometidos, llamó más mi atención el tratamiento dado a la declaración por la prensa y otros medios de comunicación que lo dicho propiamente por el Obispo de Bilbao.
Tuve la impresión en un primer momento de que se lanzaban por algunos sujetos las campanas al vuelo con cierta precipitación. Finalmente, la voz delicada del bilbaíno fue laminada por el discurso belicoso de Don Camino, portavoz de la jerarquía católica en nuestro país, y uno de los actores que participa activamente en la batalla que se libra en la cúpula eclsiástica española entre lo malo y lo peor.
Casualmente, con ese panorama de fondo, llega a mis manos hoy el artículo de Juan José Tamayo que traigo aquí. Me parece que puede aportar algo. Buena lectura y felices sueños.

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El discurso de monseñor Blázquez en la inauguración de la XC Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española ha sorprendido a tirios y troyanos por su distanciamiento de los discursos numantinos y frentistas de otros colegas en el episcopado que no pierden ocasión para atacar al gobierno y condenar a los legisladores. Son los mismos que utilizaron la beatificación de 498 mártires como arma arrojadiza contra la Ley de la Memoria Histórica.
Blázquez no ha ido tan lejos como la Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes, de 1971, que sometió a votación la siguiente propuesta: "Reconocemos humildemente y pedimos perdón porque nosotros no supimos a su tiempo ser verdaderos `ministros de reconciliación' en el pueblo dividido por una guerra entre hermanos", y que contó con más del sesenta por ciento de apoyo, aunque no fue aprobada porque el reglamento de la Asamblea exigía la aprobación de dos terceras partes de los votantes. Pero ha recuperado el lenguaje del perdón y de la misericordia, tan evangélico y, al mismo tiempo, tan olvidado por los funcionarios de Dios, que prefieren el lenguaje de la confrontación. Con un matizado y tímido "probablemente" y no pocas cautelas el presidente de los obispos españoles ha afirmado que "ante actuaciones concretas…. debemos pedir perdón y reorientarnos, ya que la `purificación de la memoria'… implica tanto el reconocimiento de las limitaciones y de los pecados como el cambio de actitud y el propósito de la enmienda". No se puede hablar de un discurso de ruptura, aunque sí, ciertamente, de un salto cualitativo que, en medio del actual neoconservadurismo eclesial, no podemos minusvalorar.
Blázquez da todavía un paso más al referirse, junto a los mártires cristianos, "a las personas que han mantenido sus convicciones y han servido a sus causas hasta afrontar las últimas consecuencias". A diferencia de los discursos de la beatificación en Roma, que olvidaron a las otras víctimas de la guerra civil, el obispo español reconoce que aquel acto "no supone desconocimiento ni minusvaloración del comportamiento moral de otras personas sostenidas con sacrificios y radicalidad". Más aún, dice inclinar la cabeza "ante toda persona que lucha honradamente por la libertad de los oprimidos, por la defensa de los pobres y por la solidaridad entre todos los hombres". Es un texto claramente inclusivo, aunque sigue sembrando sospechas sobre la Ley de la Memoria Histórica, aprobada por la mayoría de las fuerzas parlamentarias. ¿Por qué esta Ley abre heridas del pasado y la beatificación de los mártires no?
El discurso refleja las tensiones que existen dentro de la Conferencia Episcopal, dividida hoy en dos grupos con proyectos coincidentes pero con estrategias distintas: el representado por Rouco y Cañizares, que durante toda la legislatura viene optando por la resistencia numantina, y el del propio Blázquez, que no se ha opuesto a dicho discurso, pero tampoco lo ha apoyado explícitamente. Estamos, sin duda, ante una primera toma de posición de cara a las elecciones que se celebrarán en la Conferencia Episcopal en 2008 coincidiendo con las elecciones generales y que, previsiblemente, serán muy reñidas.
En el discurso echo en falta, empero, mayor concreción en la petición de perdón. Me hubiera gustado encontrar referencias directas a actuaciones tan poco loables como la complicidad de la jerarquía con el franquismo casi hasta el final y la legitimación del golpe militar a través de la Carta Colectiva del Episcopado Español de 1 de julio de 1937, que tanto y tan negativamente influyó en la opinión mundial, sobre todo entre los católicos, y que, con un lenguaje claramente maniqueo, presentó a la República como agente del comunismo y enemiga de la Iglesia y a los sublevados como defensores de la civilización cristiana. El lenguaje de Blázquez sobre la guerra civil resulta vago y descomprometido. Se limita a pedir a los historiadores que investiguen sobre lo ocurrido, sus causas y consecuencias. Pero no dirige una sola palabra de condena del golpe militar, ni se distancia del mismo. Creo que es de los pocos episcopados católicos del mundo que no han condenado comportamientos de este tipo.
Igualmente he echado en falta en el discurso una condena del franquismo, de las ejecuciones sumarísimas con nocturnidad y alevosía que se sucedieron en la inmediata posguerra, de la represión sistemática durante los cuarenta años, etc., que los mismos obispos legitimaron, al menos con el silencio, lo que les hace cómplices. La fecha misma del discurso, tan cercana al 20- N, parecía la más indicada para dicha condena. La Asamblea Conjunta fue explícita a este respecto y expresó la necesidad de que jerarquía de la Iglesia española estuviera atenta y se pronunciara con prontitud ante los las situaciones y los acontecimientos contrarios a los derechos humanos nos de la comunidad o de algunos grupos. Se dirá que dicha condena sería hoy puramente retórica y que no tendría efectos de ningún tipo. No es verdad. La denuncia constituye un ejercicio de crítica de los tiranos, de "memoria subversiva" y de rehabilitación de las víctimas. La denuncia profética de las injusticias y de los atentados contra los derechos humanos es, además, una constante en la tradición judeo-cristiana, desde los profetas de Israel, pasando por Jesús de Nazaret, hasta los profetas de nuestro tiempo. La negativa a condenar el franquismo está siendo hoy la tónica general de los obispos, alegando, como monseñor Sánchez, obispo de Guadalajara y ex secretario general de la CEE, que la dictadura no se puede condenar en bloque porque no todo fue malo, también hizo cosas buenas. ¿Es Blázquez del mismo parecer?
El cambio de tendencia al que parece apuntar el discurso debe traducirse en prácticas más tolerantes y menos beligerantes de la jerarquía con leyes y actuaciones políticas que amplían el horizonte de los derechos humanos y mejoran las condiciones de vida de los ciudadanos y ciudadanas, más abiertas a los nuevos climas culturales, más dialogantes con los sectores de base dentro de la Iglesia y más sensibles a los problemas reales de la sociedad. Y pasar del "debemos pedir perdón" a una auténtica declaración pública de perdón de la iglesia católica! Mientras esto no suceda, no será creíble. ¿Ha pedido perdón el presidente de la Conferencia Episcopal? Ciertamente, no. Se ha limitado a expresar un tímido deseo y quizás, una piadosa intención, pero con deseos y buenas intenciones no se corrige el rumbo errático de la historia ni se construyen alternativas. Ése es el gran desafío.



Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y de Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III de Madrid; también uno de los exponentes intelectuales de la Teología de la Liberación y autor, entre otras obras, de "Adiós a la Cristiandad"

domingo, noviembre 25

Castidad

Recorriendo el espacio inmaterial me entero de esta ridícula iniciativa puesta en marcha por la Iglesia católica polaca, tan empeñada como la nuestra en regir las vidas privadas de las gentes y en enseñarnos la verdadera senda por la que hemos de transitar todos los terrícolas. Afortunadamente, cierto tipo de discursos, aparte del susto inicial, terminan provocando hilaridad.
La cosa es como sigue:
La Iglesia polaca promueve usar un anillo de castidad para que las chicas se “aguanten” hasta llegar al matrimonio. Es plateado con una azucena, que es símbolo de la pureza y ya está a la venta (seguro que por un módico precio, pienso yo. Desde luego la criatura de la foto parece contentísima; y no negará nadie las ventajas de este procedimiento frente al burka y otros adminículos ideados por falsas religiones e invenciones paganas).
La Iglesia Católica de Polonia pretende fomentar la castidad entre las jóvenes polacas y para ello ha ideado un anillo con el que las chicas podrán presumir de su virginidad ante la mirada atenta de los hombres al pasar.
Los anillos ya se pueden adquirir en el Santuario de la Bendita Karolina Kózka, en Tarnów (al sur del país), un templo dedicado a la joven Karolina Kózka, asesinada en 1898 (en otras fuentes he leído que la criatura feneció en 1914) cuando sólo contaba con 16 años y trataba de evitar que un soldado ruso la violase (un ruso zarista ¡Hay que ver!) Juan Pablo II beatificó a Karolina hace veinte años y, desde ese momento, se la consideró en Polonia como símbolo de la pureza de las jóvenes, un concepto que cada vez cobra más importancia en este país, donde la Iglesia tiene todavía una presencia fundamental en la sociedad.
Un artesano local fue el encargado de diseñar el anillo de la castidad, que pronto también podrá ser adquirido en el resto de parroquias polacas y a través de internet, según informó hoy la radio pública de Polonia.
Las críticas no han faltado: mucha gente opina que el anillo será simplemente una moda que no logrará cambiar los hábitos sexuales de las jóvenes polacas. "La mayoría lo harán como una simple moda, nada más, seguro que seguirán comportándose igual", aseguró Agnieszka Nowak, estudiante de sociología en Varsovia y con la que yo coincido plenamente: Qué cosa hay más católica que hacer lo contrario de aquello que se predica...
Me pregunto yo ¿por qué no les regalarán unos anillos de estos a los jesuítas americanos? Nadie podrá negar que se hubieran ahorrado una millonada en indemnizaciones por abusos sexuales a la comunidad esquimal.

La batalla de los obispos

Hoy me he encontrado en la edición dominical de El País con un reportaje firmado por Juan Bedoya, al que me atrevo a darle la categoría de herramienta útil para conocer un poco mejor qué está pasando en el seno de la Conferencia Episcopal Española; ese órgano de gobierno eclesial desde el que se hace tanta política terrenal para atormentar a la sola y desierta llanura , por la que cabalga el caballo cuatralbo.
No he podido evitar al leer el texto, dejar escapar una leve sonrisa: Por fin descubro que no sólo los masones perdemos el tiempo en cuitas y revolturas internas... Aunque, claro, estos muchachos de la camisa negra nos llevan un poco de ventaja; y tengo la impresión de que entre codazo y codazo obtienen, utilizando la clásica terminología marxista, una jugosa plusvalía. A nosotros, por contra, creo casi siempre nos queda un regusto amargo: el sabor de la envenenada imperfección humana.
En todo caso, feliz domingo y mejor semana.

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REPORTAJE: La Iglesia católica española

La batalla de los obispos
Los cardenales Rouco y Cañizares batallarán para arrebatar a Ricardo Blázquez, prelado de Bilbao, la presidencia de la Conferencia Episcopal Española

Cinco cardenales -los de Madrid, Barcelona, Toledo, Valencia y Sevilla-, el nuncio del Papa y el obispo de Bilbao, además del portavoz/secretario general con voz pero sin voto. Ésta es la composición, desde el viernes pasado, de la mesa de honor que preside las asambleas de la Conferencia Episcopal Española (CEE). El órgano principal del catolicismo español agrupa a 78 prelados en activo y a 40 eméritos. El 3 de marzo del próximo año están convocados para elegir una nueva dirección.
Las divisiones internas, casi siempre soterradas, son en esta ocasión muy visibles desde que el lunes pasado el presidente de la CEE, el obispo Ricardo Blázquez, se alejó, en un sonoro discurso, de las tesis oficiales de la conferencia sobre cómo asumir responsabilidades por el golpe militar contra la II República, la calificación de la Guerra Civil como "cruzada" y el apoyo de la Iglesia de Roma a la larga dictadura del general Franco.
Blázquez también matizó la visión del episcopado sobre la reciente beatificación de 498 católicos asesinados en aquel enfrentamiento fratricida e, incluso, sobre el rechazo de la llamada ley de la Memoria Histórica. Además, calificó de "decisivo" y "don de Dios para la Iglesia y la sociedad española" el trabajo del cardenal Vicente Enrique y Tarancón durante la transición de la Iglesia de Roma hacia la democracia, y como impulsor en España de las numerosas reformas del Concilio Vaticano II.
A la mayoría de los obispos actuales -quedan sólo seis que lo eran cuando el mítico cardenal se jubiló-, la figura de Tarancón les resulta ajena, cuando no antipática, por haber pilotado una transformación que hace años que les resulta incómoda. Un ejemplo es el juicio que el líder del catolicismo español entre 1971 a 1981 tuvo sobre el franquismo, un asunto que siempre ha envenenado las relaciones entre el episcopado moderado y el conservador. La discordia ha vuelto a surgir esta semana.
Frente a la tesis del sector afín al cardenal Antonio María Rouco de que la Iglesia fue "sujeto paciente y víctima" de la Guerra Civil, y que, por tanto, el episcopado no tiene por qué disculparse ante la sociedad por implicaciones en aquella tragedia, Tarancón sostuvo que la Iglesia fue, efectivamente, víctima, pero también verdugo. Fue él quien, en 1971, apadrinó la idea de pedir perdón. "Si decimos que no hemos pecado, hacemos a Dios mentiroso y su palabra ya no está con nosotros", remachó.
Blázquez sostuvo el lunes pasado algo parecido, aunque con palabras alambicadas, como si temiera provocar un cataclismo si decía en noviembre de 2007 lo mismo que proclamó su ilustre predecesor 37 años atrás.
Elegido hace tres años contra pronóstico, el obispo de Bilbao vuelve a tener rivales de postín: los cardenales Rouco (Madrid) y Antonio Cañizares (primado de Toledo). Ya lo fueron en 2005, pero desde entonces han fortalecido sus posiciones, Rouco en Roma, donde tiene responsabilidades, por ejemplo, en la designación de obispos; y Cañizares en España, elevado al cardenalato en el primer consistorio de Benedicto XVI. Blázquez, en cambio, sigue siendo obispo, como si Roma no hubiera tomado nota de su liderazgo en la CEE.
Los otros tres cardenales españoles, Carlos Amigo (Sevilla), Lluis Martínez Sistach (Barcelona) y Agustín García-Gasco (Valencia) -estos dos tomaron ayer en Roma posesión de su alta dignidad-, dividen sus preferencias, sin descartar al prelado catalán e incluso a Amigo como alternativa de los moderados si fracasa la opción Blázquez.
No es descartable, tampoco, que Rouco no quiera volver a liderar a los obispos y facilite el camino a prelados emergentes de perfil moderado y más dialogante, como el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro.

La revuelta del jesuita

Lo que no consiguió Tarancón de su amigo Pablo VI -la mitra para José María Martín Patino, el vicario del cardenal en Madrid-, lo ha obtenido Rouco para Juan Antonio Martínez Camino. Es una demostración de poder. Martín Patino, ya jubilado, no llegó a obispo porque es jesuita. Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús, prohibió a sus seguidores aceptar cargos eclesiásticos salvo en tierras de misión o excepciones de relevancia mundial. Fueron las razones del Vaticano para no aceptar los deseos del cardenal Tarancón.
Martínez Camino también es jesuita y ha sido nombrado la semana pasada obispo auxiliar de Madrid. El nombramiento es obra de Rouco, que es miembro de la Congregación vaticana que propone al Papa el nombramiento de prelados.
Jamás había habido un obispo jesuita en España, pero estaba cantado el ascenso de Martínez Camino. En 2003 ya aceptó ser portavoz/secretario general de la Conferencia Episcopal, solicitado también por Rouco. La Compañía de Jesús opuso entonces gran resistencia, pero también fracasó aquella vez. A cambio, su díscolo miembro dejó de vivir en residencias para jesuitas. Hoy le dan posada, como capellán, las monjas Cruzadas de Santa María.

Un momento en la historia

Esos días, cuando salgo de casa, tengo la oportunidad de ver unos carteles ya desgarrados que recuerdan que nos encontramos en plena conmemoración (por quienes tengan algo que festejar, claro está)del noventa aniversario de la Revolución que liquidó a la vieja Rusia y alumbró aquello que conocimos como socialismo real.
También, durante esta semana, en el escaparate de una librería vi varios libros dedicados al sátrapa soviético. Recordé las imagenes del funeral que aquí reproduzco, más que nada como una curiosidad histórica. No puedo evitar hacer un paralelismo con los funerales de otros dictadores: la exhibición de medallas; la voz medio desgarrada y trágica del locutor; el cortejo de aduladores camino de la última morada... Seguro que a todos, sin necesidad de mucho esfuerzo, nos llegará a la memoria algún retazo, alguna mínima fracción de un recuerdo.

jueves, noviembre 22

El tiempo que vivimos

Cuántas veces he oído eso de "...Parece mentira. En los tiempos que vivimos..." Se presupone cuando se pronuncia esto que tenemos una conciencia muy formada de los valores que han de primar; de aquello que es correcto y de lo que no lo es; de aquellas cosas que tienen un grado de inadmisibilidad tal que provocan directamente el vómito de nuestra conciencia.
Y cuando se dice esto también se cae en el error habitual de pensar que vivimos en el mejor de los tiempos. En los tiempos en que el horror es algo tan excepcional que, cuando nos asalta, provoca una desagradable sorpresa. Un pequeño susto que quebranta el remanso de paz en el que creemos desarrollarnos y vivir.
Pero no, no es así. Vivimos el tiempo que nos corresponde con sus achaques. Y no hay, me parece, peor cosa que atribuírle un carácter excepcional a aquello que en tantos lugares es moneda de uso corriente.
Esta mañana escuchaba en la radio una noticia que me dejaba estupefacto y que, he de reconocerlo, me hacía posar los pies en la tierra y volver a poner el reloj en hora: La alta magistratura de Arabia Saudí acaba de condenar a una mujer de 19 años por haber viajado en un vehículo acompañada por un hombre extraño que no era ni su padre, ni su hermano. La condena en un primer momento consistió en la imposición de 90 azotes. Pero la revisión de la sentencia por una instancia superior elevó a 200 el número de golpes. No sirvió como atenuante el hecho de que la mujer, en el trayecto, hubiera sido violada por siete hombres. La dictadura religiosa, la maquinaria opresiva más perfecta que ha creado el ingenio humano, realizó a la perfección su trabajo.
Este es el tiempo en que vivimos. Hace algo más de doscientos años en Occidente comenzó a hablarse de los derechos individuales. Olympe de Gouges se atrevió a formular la declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana y a colocar los primeros cimientos sobre los que se asienta el pensamiento feminista moderno. Pero hoy, doscientos años después, seguimos conviviendo con la opresión incluso en nuestra propia casa: Porque ni podemos olvidar lo que sucedía aquí hace cuatro días, ni tampoco cabe cerrar los ojos a lo que ocurre en el mundo en el que vivimos, y del que ya nada nos es ajeno por grande que sea la distancia que separa a unos seres humanos de otros.
Quizá lo que evita que caigamos en el abismo son las herramientas nuevas que algunos iluminados e iluminadas nos dejaron como legado. Son esos útiles con los que convivimos habitualmente; tanto, que nos sabemos párrafos enteros de memoria y pensamos que esas conquistas han estado ahí todos los días de nuestra existencia; y de las de nuestros padres; y de los que estuvieron antes. Pero no es así. Todos sabemos el riesgo que se corre si no se utilizan estas herramientas; si mellamos su filo; si guardamos silencio; si creemos que vivimos en el mejor de los mundos posibles y que no nos sucederá nunca en nuestra caja de cristal: Siempre habrá un burka de nuestra talla; y un sastre dispuesto a confeccionarlo para que nos asiente a la perfección.

En el recuerdo

Fernando Fernán Gómez
falleció en Madrid el día 21 de noviembre de 2007

miércoles, noviembre 21

Ecos de sociedad


Estos han sido días propicios para seguir los ecos de sociedad eclesiásticos y dar algún salto que otro. Sin ir más lejos, durante el fin de semana me enteré de la nueva buena del premio extraordinario concedido por Don Rouco a Don Camino. Ya es Obispo Auxiliar el jesuíta asturiano, tan triste él porque los hijos habidos en los matrimonios civiles y fuera de ellos, tienen derecho a recibir el maná estatal que reparten los despiadados laicistas que nos gobiernan.

Me quedé de piedra al enterarme de que España vuelve a ser un territorio "martirial"; un país de misión. Es lo que ha dicho otro de los rostos más famosos del entorno clerical, el Príncipe de la Iglesia, Sr. Rouco Varela. En eso del martirio y de la misión debe residir la causa de este ascenso en el cuartel general de lo más florido, granado e intransigente de la Conferencia Episcopal española.

A la vez que Martínez Camino exhibía con regocijo sus nuevos galones, el Cardenal Rouco participaba en la reunión que durante el fin de semana celebraban los Propagandistas españoles.

En alguna ocasión hemos dedicado en este espacio una referencia a la Asociaciación fundada por el Cardenal Herrera Oria, y que a día de hoy tienen un importante peso en la dirección de la Cadena de Ondas Populares de España, así como una ingente presencia en el sector educativo. Ahí está la Universidad de San Pablo y un rosario de centros privados, de los que se sostienen gracias a este estado aconfesional en el que hasta los ateos encendemos el fuego de los cirios. Precisamente uno de esos centros está a punto de saltar a la fama por aguantarle el pulso a la Generalitat de Catalunya, negándose a cumplir la ley y "objetando" a la hora de impartir la nueva asignatura de "Educación para la Ciudadanía".

El caso es que en este animadísimo fin de semana a partir del cual contamos con un nuevo Obispo, el Sr. Rouco ha vuelto a llamar la atención sobre la tragedia que vive España: inundada por el laicismo militante y radical; angustida por la traición que se ha cometido con "la ley natural"; y con la divinidad expulsada del seno de la sociedad. Pobrecita España. Pobrecita y católica España, desgajada de sus raíces íntimas cristianas. A punto de romperse en mil pedazos. Llena de mártires de hoy y de beatos de ayer a mayor gloria de los amores fraternos y de las ansias de reconciliación nacional.

Es sabido que el problema que plantea este discurso que lleva a la práctica la alta jerarquía de la Iglesia católica, no es otro que la incompatibilidad con una socidad laica. Ha interesado en todo momento confundir los términos y, ya lo hemos dicho muchas veces, hasta se puede decir que la estrategia ha tenido éxito. Hay quien piensa , ingenua o interesadamente, que vivimos una materialización plena de la separación entre Iglesia y Estado; hay también quien cree que el laicismo es el nombre que se da a las cenizas humeantes después de que las llamas devoran los cimientos de los lugares de culto. Y, creo que se trata del peor error, también hay quien piensa que existe una cosa que se llama "laicidad", y que identifica con este estado de cosas con el que convivimos: dinero, financiación, subvenciones, convenios... ¡Siempre el poderoso caballero de por medio! Con confusión de términos incluída, lo único que interesa a nuestros clérigos es mantener la buena salud de la caja de caudales. Y el poder. El dominio que sobre tantas cosas han tenido en este reino que no es de su mundo. Ese es el eco que queda en mis oídos arrullado entre los pliegues de las sotanas.

viernes, noviembre 16

Noticia en L´Express

Me llega de Francia esta noticia, publicada ayer, 15 de noviembre, por el diario L´Express , en su página 70. El artículo aparece ilustrado con una fotografía del actual Gran Maestre del Gran Oriente de Francia en la que se declara que es partidario de la iniciación de mujeres. El texto no tiene desperdicio aunque el periódico no sea de los que mejor trata en Francia a la Francmasonería; me he atrevido no obstante a dedicarle un tiempo para traducirlo y difundirlo en castellano. Son los pequeños empujones que uno, muchos, podemos dar. Ante nosotros se levanta un muro solemne, imponente, arropado por una dureza de siglos. Pero es todo fachada: un golpe, un tirón aquí, otro allá, y acabará cayendo.
¡Viva la mixtidad!


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Los francmasones se resisten a las mujeres

La mayoría de los hermanos del Gran Oriente rechaza todavía la iniciación de mujeres. ¿Podrán algunas logias pioneras romper bloqueo?
"La respetable Logia Combate iniciará a una mujer en este curso masónico y no seremos los únicos: ¡otras logias lo harán también!" Quien se expresó así es el venerable de esta logia parisina, Jean Jacques Mitterrand, el pasado seis de septiembre de 2007. ¿Cuál era su público? Solamente hombres, representantes de 956 talleres del Gran Oriente de Francia (GO), primera obediencia masónica en Francia con 48000 miembros, reunidos con ocasión de su Convención en La Rochelle.
En Combate, una mujer a pasdo las primeras etapas iniciáticas: Las tres aplomaciones (relativas a su personalidad, ideas y espiritualidad, y vida social); el "pase bajo venda", donde, con los ojos cubiertos por una venda, tuvo que responder a las preguntas de una treintena de hermanos, que aprobaron su intregración votando cada uno con una bola blanca o negra. Queda una última formalidad: La logia debe obtener de la dirección del GO una confirmación con arreglo a la cual esta mujer no ha sido rechazada previamente. En esas estamos, aunque los altos dignatarios del GO tienen retenido el expediente.
Aunque es partidario de la iniciación de mujeres en el GO, el Gran Maestre, el abogado Jean Michel Quillardet, no quiere chocar con aquellos que rechazan la mixtidad, una mayoría que, sin embargo, se reduce progresivamente. En la Convención de La Rochelle, quienes se oponían a la iniciación de las mujeres no eran más que el 57.7%, en lugar del 70% existente el principio de la década. Y tratándose ya de mujeres iniciadas en otras obediencias, esto es la afililación de hermanas, ésta fue rechazada únicamente por un 50.3% de las Logias.
"No sé que decir a quienes nos acusan de discriminación", reconoce Quillardet. Para explicar las reticencias de los hermanos, no encuentra más que un término: La tradición. Esto es, la costumbre que deriva de las Constituciones de Anderson de 1723, que prohibían la entrada en las logias "a los esclavos, a las mujeres y a los hombres inmorales y escandalosos" ?
Si la francmasonería ha contribuído ampliamente a la liberalización de la contracepción y del aborto, los talleres apenas han acogido la mixtidad y la paridad. Las tres principales obediencias están formadas únicamente por hombres, y sólo el 17% de los miembros de la francmasonería son hermanas.

Los transexuales también actúan

¿Por qué los hermanos "tres puntos" mantienen la costumbre de encontrarse sólo entre hmbres aun a riesgo de parecer retrógrados o misóginos? Porque les gusta la fraternidad viril, el ambiente "boy-scout, como en una habitación colectiva o en un vestuario deportivo, donde la gente se toca, se abraza, o se cuentan historietas licenciosas lejos de los oídos femeninos. Las comidas que celebran los maestros, los ágapes, acaban convirtiéndose en comilonas picantes. Algunos hermanos sostienen incluso que el encanto femenino afecta a la calidad de sus intercambios filosóficos en las "tenidas" rituales. En este sentido un antiguo Gran Maestre de una obediencia masculina hacía referencia a la falta de libertad de algunos hombres, sometidos a sus "pulsiones hormonales", sus "pulsiones de mamífero"!. Pero, si la seducción fuera imcompatible con el camino iniciático, las logias "unigénero" deberían rechazar, valiéndose de las bolas negras que se emplean en las votaciones a los homosexuales!
La situación de los transexulaes también alcanza a la masonería. En el taller parisino "Université", un hermano del GO acaba de convertirse médica y legalmente en una hermana, sin mostrar el menor deseo de unirse a una obediencia mixta o femenina. "No vamos a caer en el ridículo excluyéndolo", ha respondido Quillardet, con la esperanza de que este acontecimiento permitirá evolucionar a algunas mentes.
François Koch

Cristales rotos, cuchillos largos

En alguna ocasión he escrito sobre la especial configuración de la extrema derecha española, diluída en el silencio tras la muerte del último dictador, y que de vez en cuando deja entrever la lengua bífida según sople el viento, o late animada en el corazón de algún partido político mayoritario. La nuestra es una situación un tanto especial: España es un país de centro, todo el mundo lo sabe. La derecha no existe y la izquierda anda un poco perdida, dando cabezadas y bostezando, o echándole un capote al bufón nuclear de las Américas. Somos una nación civilizada, en la que los extremos apenas sí existen y, en consecuencia, aborrecen tocarse. Esta que acabo de apuntar es, claro está, la versión que desde los editoriales de la prensa bien pensante ha llenado nuestras retinas y cabezas durante los últimos años.
Cierto es que el espectro político visiblemente violento y radical apenas sí existe o se manifiesta. Pero cuando lo hace, deja una huella indeleble que hace recordar a lo peor de lo peor de cuanto hemos vivido. El último fin de semana quedó un joven de dieciséis años muerto en el metro de Madrid, acuchillado por un matarife metido a soldadito de plomo que asistía a una manifestación convocada por "Democracia Nacional". Tiene gracia macabra el nombre.
Ahora, al ruído de los cristales rotos, acuden los vecinos y la portera de la centrada España. La militancia antifascista sale a la calle a reventar las cabinas de teléfono y los escaparates del centro de la capital del reino, métodos éstos que todos conocemos como un conjuro muy útil para lograr el establecimiento de la paz social, la eliminación de cuantos odian al diferente y la erradicación del fascismo en este suelo nuestro, empapado de caliente hemoglobina. Se anuncian nuevas manifestaciones en Madrid. Unas del gremio de cristaleros con conciencia revolucionaria -guardias rojos y esas cosas-; otras de los discípulos de José Antonio e Ynestrillas, que aspiran a llenarlo todo con el color cañí y la gallina imperial presente en el afán de sus pendones. Y con apenas media hora de diferencia y casi el mismo recorrido, un escalofrío recorrerá el espinazo de muchos ciudadanos este sábado y los días que nos quedan hasta el 20 de noviembre, jornada que debería ser festiva a todos los efectos por conmemorar el combate heróico en el que la biología se impuso a los sables, pistolas y sotanas.
La Delegada del Gobierno madrileña ha recogido la patata caliente titubeando como no era de esperar. Primero lanzó un discurso de pretendida firmeza que dejó entrever su voluntad de prohibir estos nuevos desfiles de la victoria en los que lo único que se hace es vociferar y sembrar la discordia racista y xenófoba. Pero la fiebre lúcida duró escasamente un día y en el momento actual estamos a punto de ver en vivo y directo las camisas azules, las banderas al viento, las boinas rojas, las cabezas peladas y huecas...
Hasta en Izquierda Unida ya ha habido quien se ha planteado la conveniencia de "ilegalizar" a todos estos partidos políticos que pervierten el órden constitucional; y ello a pesar de todo lo que se chilló en su momento frente a la normativa aprobada en el último mandato de aquel "estadista" nuestro que tenía acento mexicano. Un debate se ha abierto, por fin, en esta equilibrada sociedad, donde se plantea abiertamente la cuestión de qué ha de hacer el sistema democrático frente a quienes se sirven de él para llenarlo de agujeros.
No es difícil comprobar cuál es el mensaje político que desde la extrema derecha y los partidos de corte fascista se está lanzando: odio, racismo, confesionalidad católica del Estado, nacionalismo exacerbado, violencia... Ha sido necesario un muerto en el metro de Madrid para que los interrogantes llenen las cabezas ilustres que nos gobiernan. Un muerto. Otro más. Y tal vez haya quien necesite además una "jornada particular" para tener una conciencia cierta de qué es eso a lo que nos enfrentamos.
Hasta aquí hablamos de las camisas pardas, negras, azules... Da igual. Merecerían también un pensamiento todos esos "autores intelectuales" que cobijan sus sádicas reflexiones en la moderación; que disfranzan la alimaña a la que alimentan con una domesticidad interesada y que son, qué duda cabe, demócratas de toda la vida.
¿Son galgos? ¿Serán podencos?